La intervención del Hospital Universitario de Sincelejo es por un año. La medida no afecta la prestación de los servicios, según la “Súper”.

Con muchos más de cinco mil acreedores comenzó la intervención del Hospital Universitario de Sincelejo (HUS) por la Superintendencia Nacional de Salud.
Así lo señaló ayer en una rueda de prensa la delegada para Medidas Especiales de la Supersalud, Edna Najar Rodríguez, al tiempo que explicó que la medida es de protección y que se decidió aplicarla luego de concluir una fase de seguimiento que inició el 17 de mayo de 2016, en la se constató el deterioro progresivo del HUS en su parte asistencial y financiera.
Agregó que la razón de peso por la que hoy surge dicha intervención son las demandas y los embargos que tienen en estos momentos comprometido el presupuesto del centro asistencial.
Tercera parte se va en pagos de embargos
Hizo hincapié que es tan crítica la situación del Hospital que la tercera parte del recaudo está comprometida con los embargos. Es decir, explicó que de cada tres pesos que le entran a la entidad de salud uno se va directamente para pago de embargos.
Adicional a eso dijo que los recaudos que hace el HUS no son suficientes para suplir los compromisos que tiene. Además, tienen un rezago de obligaciones laborales, en especial la acumulada desde hace varios meses que son los pagos de salarios pendientes de los empleados.
“Reconoce la ‘Súper’ el esfuerzo que ha desarrollado la gerencia saliente y el gobernador Édgar Martínez y todo su equipo de trabajo en gestionar recursos que permitan adelantar ese pago de pasivos. También gestionar recursos que son necesarios para inversión de infraestructura y mejoramiento en el servicio, entre otras cosas”, expresó Nájar.
El 15 de mayo de 2016 la Superintendencia de Salud decretó una medida cautelar al HUS. El pasado 18 de febrero dicha medida se prorrogó hasta el 18 de mayo.
Destacó que el seguimiento que le venía haciendo la Supersalud al Hospital arrojó unos hallazgos que también incidieron para tomar la decisión de dicha intervención.
Dentro de los hallazgos están la baja ocupación de los servicios hospitalarios y de urgencias, el aumento de los pasivos, la falta de contratación con las EPS de la región, la deuda a funcionarios y contratistas y, de forma crítica, el alto nivel de procesos judiciales en contra del centro asistencial, hecho que impide que los recursos que llegan al hospital sean invertidos en estabilizar el funcionamiento y mejorar los servicios.
El Hospital facturó mensualmente en 2018 aproximadamente 2.308 millones de pesos, pero sus costos y gastos ascienden a 3.578 millones de pesos. Adicionalmente recibe recursos por estampilla y otros por 684 millones de pesos. Sin embargo, arroja pérdidas mensuales de 630 millones.
El gobernador, a través de un comunicado, señaló que las dificultades en el sistema contable no reflejaban la realidad de las obligaciones e inconvenientes generados por corrupción interna. Le solicitó a la “Súper” tomar las decisiones necesarias frente a los pasivos del Hospital Universitario.
FUENTE:https://elmeridiano.co