Colombia subió seis posiciones en el más reciente Índice de Competitividad Global, ubicándose en el puesto 52 entre las economías evaluadas. El avance refleja una mejora moderada en varios pilares clave del desarrollo económico y social del país, aunque persisten retos estructurales que impiden un salto más significativo en el ranking.
¿Qué mide el índice?
El índice de competitividad evalúa un conjunto amplio de factores que determinan la productividad de un país. Entre los pilares que analiza se encuentran la solidez institucional, la infraestructura, la adopción de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la estabilidad macroeconómica, la salud, la educación y la capacitación, la eficiencia del mercado de bienes y trabajo, el desarrollo del sistema financiero, el dinamismo de los negocios y la capacidad de innovación.
Factores detrás del ascenso
De acuerdo con los resultados del informe, Colombia logró avances importantes en los pilares de infraestructura, especialmente en materia de vías, puertos y conectividad digital. Asimismo, la adopción de tecnologías de la información mostró una tendencia positiva, impulsada por la masificación de internet y los servicios digitales. La estabilidad macroeconómica relativa del país, en comparación con otras economías emergentes, también contribuyó a la mejora en la calificación general.
Desafíos que persisten
A pesar del ascenso, el país continúa enfrentando obstáculos que limitan su competitividad. Los puntajes más bajos se concentran en la calidad del sistema educativo, particularmente en las áreas de matemáticas y ciencias; la burocracia excesiva para la apertura y operación de empresas; los altos niveles de corrupción percibida; y la baja inversión en innovación y desarrollo tecnológico por parte del sector privado. Estos factores mantienen a Colombia por detrás de economías pares de la región como Chile, México y Uruguay en varios de los subíndices evaluados.
El ascenso de seis puestos es una señal alentadora para la atracción de inversión extranjera y la percepción internacional del entorno de negocios colombiano. Sin embargo, los analistas coinciden en que se requieren reformas profundas y sostenidas en materia educativa, judicial y de infraestructura blanda para que el país pueda escalar a posiciones más sólidas y garantizar un crecimiento económico inclusivo y sostenible en el largo plazo.